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Dr. Ignacio R. Waisberg

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FRACTURAS EN LOS NIÑOS

 

Las fracturas en los niños traen aparejado complejos y dificultosos dictámenes en lo referente a la incapacidad residual post-traumática.

Si el niño se fracturó, ¿cómo puede ser que no tenga incapacidad? o ¿cómo, siendo niño, tendrá una incapacidad de por vida?.

Evidentemente tenemos que partir que el hueso del niño tiene una plasticidad y potencialidad de crecimiento en el cual muchas fracturas, al momento de realizar el examen pericial, no evidenciarán el cayo fracturario (soldadura). El hueso del niño depende de las placas epifisarias (imágenes en negro que aparecen a ambos extremos de cada hueso en la Rx) que van a determinar la longitud, la angulación, etc.

La mayoría de las fracturas son de buen pronóstico y no requieren más que el control por un término de 90 a 120 días.

Existen casos puntuales, a saber:

  1. Lesiones que afectan el cartílago de crecimiento. Siguiendo la imagen se podrá constatar que una lesión que atraviese el cartílago de crecimiento podrá afectar a la longitud del hueso a través del tiempo y dejar un acortamiento, una deformidad en varo o en valgo, en antecurvatum o recurvatum, etc. ¿Cómo evaluamos este tipo de lesiones?. A la fecha del examen pericial se podrá realizar un estudio escanográfico. Es un estudio simple que sólamente requiere una regla plomada (regla realizada en plomo con mediciones) que va a determinar la diferencia de longitud a expensas de que hueso está (fémur, tibia, etc.).

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Ahora bien también se podrá determinar que las lesiones que afectan el cartílago de crecimiento pueden requerir, en el momento agudo, tratamiento quirúrgico y que si bien pueden quedar sin secuela deberá evaluarse que requirió anestesia general, enclavijado e inmovilización enyesada. Casos especiales son: las epifisiolisis de cadera que se comportan como fracturas de cadera mediales en el niño cuyo pronóstico variará según el grado de lesión que presenten y el grado de tratamiento que requieran. Asimismo también merecen un capítulo especial las epifisiolisis de hombro que deberán tener controles periódicos post-operatorios con el fin de determinar un crecimiento normal del muñon del hombro.

  1. Fracturas de codo en los niños: Este tipo de lesión puede ir desde una fractura leve (tallo verde) hasta lesiones gravísimas con el riesgo de la pérdida del miembro o con trastornos tróficos severos en antebrazo y mano. Las fracturas en los niños deben imaginarse como una raqueta de tenis: El mango es la diáfisis (zona por fuera de los extremos), el encordado nos remitirá a la paleta humeral. Las lesiones en la paleta humeral pueden dividirse en fracturas que afectan al cóndilo, a la epitróclea, y la fractura supracondílea. Las fracturas que afectan el cóndilo, en general, son de tratamiento quirúrgico de buen pronóstico y que requieren la reinserción del cóndilo en la zona fracturaria. Lo mismo sucede con las fracturas de epitróclea. A diferencia de las fracturas ya referidas, la fractura supracondílea tiene una zona de peligro que está determinada por el atrapamiento de la arteria humeral en el foco fracturario. El crecimiento del hematoma fracturario, la fascia muscular que hace al comportamiento inextensible genera compresiones sobre la arteria y el desarrollo progresivo del sindrome isquémico del Volkman, signo de sufrimiento severo e irreversible en el antebrazo y en la mano llevando a la retracción de la misma transformando la mano humana en una mano de simio. De ahí que tengamos que evaluar que una fractura supracondílea puede ir desde el 0% de incapacidad hasta el 100% del miembro afectado, razón por la cual debe realizarse un estudio minucioso, no invasivo (radiológico, ecovascular, etc.) con el fin de determinar la gravedad de la lesión.

  2. Fracturas expuestas: A diferencia de las fracturas cerradas, las fracturas expuestas llevan las complicaciones de este tipo de fracturas (ver Diferencia entre fractura cerrada y expuesta). El agravante que tiene en los niños está dado por la presencia del cartílago de crecimiento. La afectación del proceso infeccioso (osteomielitis post-traumática), la exposición de la fractura expuesta que involucra el caratílago de crecimento, generarán indefectiblemente alteraciones en el crecimiento óseo. A su vez teniendo un tejido en crecimiento las reagudizaciones de osteomielitis serán de peor pronóstico que en un adulto.

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