Dr. Ignacio R. Waisberg |
MALA PRAXIS MEDICA |
La vida moderna ha desatado una competencia feroz entre costo-beneficio-confort-nivel social sin tener en cuenta la función social del médico. El acto médico, tal lo aprendido por los maestros de la medicina, es un acto solidario tendiente, por un lado a cumplir con un mandato encomendado, y por otro el de salvar vidas o evitar una sobrevida con secuela. Medico obstetra Esta especialidad tiene una particularidad: se trata paradójicamente de dos enfermos sanos. Es decir la futura madre embarazada (hecho fisiológico normal) y el bebé (feto). Durante el embarazo se suceden distintas complicaciones que involucran a la madre (eclampsia hipertensiva) o al bebé (trastornos de maduración). La actividad del obstetra, si bien para el vulgo es la de extraer bebés o el viejo axioma social "el policía hizo el parto", en la actualidad se involucra con distintas patologías de dificil comprensión y la de establecer grandes cirugías, grandes maniobras quirúrgicas (forceps) como para salvar al bebé sin producir la muerte de la madre. En el momento del parto, el obstetra deberá tomar sobre sí mismo la decisión final: estableciendo una justa indicación sobre un acto médico. El ejemplo está cuando el feto no migra por el canal del parto y no es pausible de cesárea por su iniciación dentro del canal. El forceps será la única indicación en estos casos. Buscará por todos los medios disminuir el sufrimiento fetal a fin de evitar lesiones irreversibles en el recién nacido.
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